20 ene. 2011

DECONSTRUYENDO A FERRÁN ADRIÁ

Cuando un personaje público se hace cada día más relevante, hasta llegar inclusive a ser muy influyente en su entorno o en el entorno general, siempre o casi siempre encontraremos que tendrá partidarios o detractores. Independientemente del valor que su trabajo pasado o futuro tenga, una crítica siempre que sea con fundamento y mejor aun si es constructiva, no debería sentar mal, sino más bien ser de agradecer. Sin embargo hay que tratar de entender cuál es el objetivo final de las decisiones que se toman, o del trabajo realizado por una persona. Antes de poder emitir un juicio o crítica.

Desde que me adentré en el mundo de la gastronomía a nivel profesional, de eso ya hace muchos años, y a lo largo del tiempo que he pasado viviendo y trabajando en España, he leído y escuchado todo tipo de opiniones sobre El gran cocinero Ferran Adriá, nunca he sido partidario de este tipo de cocina vanguardista que realmente considero exclusiva para unas élites. Además según mis criterios gastronómicos, creo que la cocina tradicional y clásica es de una importancia única y que forma parte del saber cultural de nuestras sociedades. Inclusive estamos en el deber de respetarla para poder enseñarla.

Sin lugar a dudas a Ferrán Adriá y su equipo, hay que reconocerle su gran trabajo y aporte a la cocina española y mundial, ya que han trasmitido bien sea por creatividad, utilización o divulgación, grandes conceptos gastronómicos, novedades de utilización, criterios culinarios y hasta una conciencia de la importancia del oficio del cocinero en nuestras sociedades y cultura.

Sin embargo es ahora, cuando parecía que se acababa el sueño (Cierre del Bulli para buscar una transformación), cuando empiezo a entender el verdadero aporte de Ferrán Adriá a España. Y es esto lo que quiero compartir con ustedes el día de hoy.

La Cocina Española es tan rica y maravillosa que podría sorprendernos día a día con infinidad de platos de diferentes regiones. Es una de las cocinas con mayor diversidad, que se nutre de la riqueza de cada cultura que la conforma: la cultura catalana, vasca, gallega, asturiana, andaluza, etc. A pesar de esto, no tiene el lugar y reconocimiento que le corresponde ya que no se ha difundido a nivel internacional con la fuerza necesaria para hacerse un lugar entre las cocinas más importantes del mundo. Es cierto que desde que hay el boom de la cocina de los grandes chef españoles, que son muchos y muy buenos, el nombre de España se ha hecho notar y han aumentado los establecimientos de cocina española en el mapa. Aún así, el número de establecimientos sigue estando muy por debajo en número si los comparamos con cocinas como La italiana, francesa, japonesa, india etc.

Le propongo un ejercicio: si va a cualquier ciudad del mundo en breve, una vez allí pregunte por cocina italiana y española. Compare el número de restaurantes de una y otra cocina. Si ha viajado hace poco, trate de recordar qué tipo de restaurante vio más. Si hiciera una lista, ¿qué lugar ocuparía la cocina española por número de restaurantes? ¿Verdad que no ocupa el lugar que se merece? Pues bien, hace 15 años, antes de la difusión de Ferrán Adriá, Santi Santamaría, Arzak, Berasategui y muchos otros, era aún más bajo el número de locales españoles que se encontraban fuera de España. Y, ¿cómo beneficia ese aumento a España?, pues muy sencillo si valoramos que la industria alimentaria italiana genera un alto porcentaje del producto interno bruto del país transalpino. No debemos menospreciar la fuerza que puede generar la industria alimentaria para el crecimiento de los ingresos de una nación.

Volvamos al meollo del asunto.

Ahora que ya hemos valorado el crecimiento de los ingresos del país analicemos cómo puede España hacerse un espacio en la oferta gastronómica mundial. Sólo hace falta un concepto que haga destacar a España como una oferta innovadora de entre lo ya existente. Este concepto está ya muy desarrollado, con un estilo diferente en cada región del país y esto Ferrán Adriá lo sabe muy bien.

Relacionemos a una de las figuras más influyentes de mundo según el new york times (Ferrán Adriá), vendiendo el concepto más desarrollado por España (La Tapa) pero desde su visión para hacerlo más atractivo y que lo compren a escala mundial.

No es casualidad la última decisión de los hermanos Adriá de abrir dos locales dedicados a la tapa en la “Avinguda del Paral·lel” de Barcelona. Este hecho ha sido muy bien recibido por los barceloninos. Los locales son: EL 41º, local donde se sirven tapas muy creativas y especiales ya que son las mismas que se ofrecían en el Bulli y el segundo local es TICKETS del cual aún se sabe poco ya que abrirá en febrero de este año pero del cual se dice que las tapas serán novedosas, sencillas y accesibles para el público en general.

En conclusión, cuando el mundo, que tiene sus ojos puestos en Ferrán Adriá, conozca el concepto de la tapa y comience a disfrutarlo entenderá que es perfectamente exportable y la cocina española se habrá hecho un lugar en la gastronomía mundial. Cuando de aquí a 10 años estemos de viaje y queramos salir de tapas, lo tendremos mucho más fácil que en la actualidad, y podremos cenar con unos 4 o 5 mini platos, disfrutando diferentes sabores, texturas, aromas y viviendo diferentes experiencias gastronómicas en una sola sentada acompañada de una copa de vino o una cerveza y por un presupuesto seguramente más aceptable que el de una cena.

Definitivamente, este hombre humilde y trabajador, original de Hospitalet de Llobregat, es un genio culinario por lo que ha hecho pero también por lo que logrará en el futuro.

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